Anónimo, 25 años, mujer, La Serena.
Siendo adolescente y estando en un colegio de mujeres me era muy difícil conocer hombres. A menos que alguna amiga tuya te los presentará ¿pero qué hacer si tus amigas eran igual de tímidas, poco maracas y loser como tu? Aunque mis amigas tenían una ventaja al menos; tenían amigas mas vivas que ellas y les presentaban sus amigos, hasta sus mismos hermanos en caso extremo o sus primos. Y yo nada, cero ayuda. Era una injusticia y no sabía a quién reclamarle. Ninguna posibilidad.
A veces, habían eventos en mi colegio, en que invitaban a niños de otros lados, pero yo, al no juntarme con las niñas buenas para el webeo, al ser harto huecas y estúpidas, nunca conocí a nadie. Yo tenía ganas de conocer niños ¡Pero tampoco a cualquiera!! Alguien como yo, medio artista, medio que tenga algo de esa locura atractiva en su personalidad, ya que me aburren los tipos serios, fomes y predecibles. Por lo mismo, les decía a mis partners, que saliéramos a bailar, para conocer machos de nuestra edad pero los intentos fueron fallidos…
Y claro, a ellas, como les llegaban en bandeja los pasteles, con el pequeño auspicio de sus amigas con vidas resueltas, ni me pescaban. Mis amigas podían ser igual de loser que yo en ese sentido, pero al menos poseían buenos contactos a quienes echarle mano en caso de sentirse solas, tristes y abandonadas, en una etapa de la vida en que todos tienen novio, se besuquean, se manosean y ya uds saben.
Pero un dia vi una oportunidad. Anunciaban un curso de teatro mixto. ¡Por fin algo distinto!, me dije. Distinto, artístico (como quién les escribe) y un contingente masculino considerable. Aunque ojalá no aparecieran puros pasteles de compañeros de actuación. Si también tengo dignidad y en esas circunstancias preferiría virarme.
El curso de teatro comenzó bastante bien. Eran re simpáticos los cabros, nada que decir. Nada podía resultar mal. Y si no me gustaban, tenían más amigos, eso era obvio, así que igual me servían no más. Cuando llegó el intercambio de mails y todas contentas, con la sonrisa gigante patética que delata estar en un colegio de féminas, estuve ya tranquila. Obviamente nos iban a agregar.
Al día siguiente, llego al cole y notó que mis amigas hablaban que qué hablaron con los niños por msn. Lo encontré extraño porque a mí nunca me agregaron. ¡Otra vez a mi! me dije.¡ Cómo tan mala suerte! Mejor no comenté mi estado patético con ellas y me fuí a dar una vuelta un rato a comer sopaipillas. Si eramos todas loser, yo estaba en el nivel -20 en ese momento. Pero mi optimismo me calmo y concluí con un “ mañana seguro me agregan. No creo que no me pesquen, sería como mucho”. Y esperé, y esperé y esperé y ese momento nunca llegó. Yo ya me había aburrido y me contenté con la buena onda y amistad que se generó allí, que al final fue con todas mis compañeras, más un sobreviviente, de aquellos valientes en terrenos femeninos. Si tan mal no la pasé después de todo. Lo único es que no hice ningún amigo, pero bueno. Gane buenas amigas hasta más allá del final de la obra que debíamos actuar. Se bajó el telón, y yo las seguí llamando.
Si tienes una historia espezial, loser o poco digna y hay algún episodio de tu vida que deseas borrar ¡No lo hagas! Mejor escribela a nuestro mail dulce_otono@hotmail.com , con tu nombre, edad, ciudad. Y si lo prefieres y tu historia es un completo desastre, puedes mandarlo anónimo ;).