jueves, abril 29, 2010

Aviso de utilidad publica

Se solicita un donante de órganos, un corazón, que ojala sea frio, como las mañanas que se avecinan,y cruel, que tenga las tipicas malas costumbres de todos. De esos que viven harto y se
estropean recien a los 90 años. Claro, nunca dieron tanto de si mismo a nadie. Nunca se preocuparon por otro, nunca pensaron en beneficiar a alguien, nunca pensaron que quizas eso estaba mal, nunca en realidad lo utilizaron, y dejaron que un veneno se adueñaran de todo como un cancer.

Si cumples con estas caracteristicas y te has dado cuenta que eres una absoluta mierda y ya no quieres serlo mas, comunicate conmigo. Yo estoy harta de prestarlo para mi vida diaria y gustosa lo cambiaria por un poco de frialdad, inmadurez y estupidez, para no desgastar mas el mio.

5 comentarios:

rmc749 dijo...

jeje me suenan esas personas, y debe ser porque en el día las encuentro a menudo... te invito a pasar por este blog www.notturnasong.blogspot.com.. es un desahogo diferente.. o por lo menos eso espero... saludos

Amigo dijo...

Mejor te quedas con tu corazón así como esta, y mejor, preocúpate de seguir hermoseándolo...

... hace mucho tiempo, un joven proclamaba tener el corazón más lindo del mundo... espera! Mejor copio y pego el cuento desde google:

Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en el ni máculas ni rasguños.

Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado el joven se sintió más orgulloso aún, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.

De pronto un anciano se acercó y dijo:

- "¿Por qué dices eso, si tu corazón no es ni tan, aproximadamente, tan hermoso como el mío?

Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos y éstos habían sido reemplazados por otros que no encastraban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes y aristas irregulares en su derredor. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. La mirada de la gente se sobrecogió .

- "¿Cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?", pensaron...

El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado desgarbado, se echó a reír.

- "Debes estar bromeando," dijo. "Compara tu corazón con el mío... El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor."

- "Es cierto", dijo el anciano, "tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo... Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto.

Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuales me alegro, porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido."

- "Hubo oportunidades, en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos, dar amor es arriesgar, pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día -tal vez- regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón."

- "¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?"

El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez arrancó un trozo del suyo ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.

El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

melancolia dijo...

jaja que bueno que te acordaste del copy paste. A veces es necesario. No podemos memorizar todo.

Que buena historia! Se relaciona demasiado con lo que escribi! Gracias Samuel.

Esta bien tener corazon para todas las cosas, pero a veces te aburres de usarlo a cada rato y a veces es un problema mas que un beneficio. Te hacen tonta y siempre pierdes. Lo ideal es equilibrar la razon y el corazon, y creo que ese es otro tema sobre el que escribire pronto. La realidad es otra. No se puede vivir siempre pensando en cosas en el aire. Una vez intente usar mas la razon para todo y el resultado fue desastrozo (de hecho mi carrera me exige usar la razon y me cuesta un poco, por eso lo hice). Desde ese minuto no pude seguir escribiendo porque no se me ocurria nada. Me senti vacia e influenciada. Ahora se podria decir que estoy REencontrandome conmigo misma y aceptar no mas ese lado "no racional" que algunos tienen.

¿Y cual es tu experiencia respecto a este tema? ¿Lo usas o no? poco? casi nada? mucho?

Amigo dijo...

Yo tengo el corazón bien lindo creo (o sea, bastante hecho mierda), pero eso es lo que me hace quien soy ahora (que no significa que yo sea bueno o malo, eso lo habrá de decir otra persona); es decir que he dado mucho corazón, y de hecho aprendí a dar sin esperar nada, el tiempo me enseñó que no debo dar tanto-tanto, pero dar para luego recibir (siembra y cosecha) es algo que me ha funcionado (no siempre la cosecha viene de donde sembraste, de hecho, casi todo lo bueno... pondré otro cuento al final para explicarlo (me lo sé también pero es más rápido y sencillo el copy-paste)).

Claro, antes, mi corazón arruinado podía faltarle un buen trozo por bastante tiempo; ahora, si bien ha quedado maltratado y pidiendo cariño, no se queja y, cagándonos de la risa miramos el presente y lo que ahora tenemos, el pasado pasó y del futuro... pico idea! jajajaj Cuando sea presente lo sabremos.

DE SIEMBRAS Y COSECHAS
En un oasis escondido entre los más lejanos paisajes del desierto, se encontraba el viejo Eliahu de rodillas, a un costado de algunas palmeras datileras.

Su vecino Hakim, el acaudalado mercader, se detuvo en el oasis a abrevar sus camellos y vio a Eliahu transpirando, mientras parecía cavar en la arena.-
¿Que tal anciano? La paz sea contigo.
Contigo la paz. - contestó Eliahu sin dejar su tarea.-
¿Qué haces aquí, con esta temperatura, y esa pala en las manos?
- Siembro -contestó el viejo.
¿Qué siembras aquí, Eliahu?
- Dátiles - respondió Eliahu mientras señalaba a su alrededor el palmar.
- ¡Dátiles!! - repitió el recién llegado, y cerró los ojos como quien escucha la mayor estupidez. - El calor te ha dañado el cerebro, querido amigo. Ven, deja esa tarea y vamos a la tienda a beber una copa de licor.
- No, debo terminar la siembra. Luego si quieres, beberemos...

- Dime, amigo: ¿cuántos años tienes?
- No sé... sesenta, setenta, ochenta, no sé ... lo he olvidado... pero eso, ¿qué importa?
- Mira, amigo, los datileros tardan más de cincuenta años en crecer y recién después de ser palmeras adultas están en condiciones de dar frutos. Yo no estoy deseándote el mal y lo sabes, ojalá vivas hasta los ciento un años, pero tú sabes que difícilmente puedas llegar a cosechar algo de lo que hoy siembras. Deja eso y ven conmigo.

- Mira, Hakim, yo comí los dátiles que otro sembró, otro que tampoco soñó con probar esos dátiles. Yo siembro hoy, para que otros puedan comer mañana los dátiles que hoy planto ... y aunque solo fuera en honor de aquel desconocido, vale la pena terminar mi tarea.

- Me has dado una gran lección, Eliahu, déjame que te pague con una bolsa de monedas esta enseñanza que hoy me diste - y diciendo esto, Hakim le puso en la mano al viejo una bolsa de cuero.

- Te agradezco tus monedas, amigo. Ya ves, a veces pasa esto: tu me pronosticabas que no llegaría a cosechar lo que sembrara. Parecía cierto y sin embargo, mira, todavía no termino de sembrar y ya coseché una bolsa de monedas y la gratitud de un amigo.

- Tu sabiduría me asombra, anciano. Esta es la segunda gran lección queme das hoy y es quizás más importante que la primera. Déjame pues que pague también esta lección con otra bolsa de monedas.

- Y a veces pasa esto -siguió el anciano y extendió la mano mirando las dos bolsas de monedas: sembré para no cosechar y antes de terminar de sembrar ya coseché no solo una, sino dos veces.

- Ya basta, viejo, no sigas hablando. Si sigues enseñándome cosas tengo miedo de que no me alcance toda mi fortuna para pagarte...

melancolia dijo...

Que lindo cuento amigo. Y bueno eso es super importante, lo de dar sin esperar recibir. Ahora pienso eso un poco, pero en el momento en que lo escribi, senti escribirlo y cuando siento algo, lo escribo de inmediato. Me gusta captar el momento preciso con las palabras precisas para proyectar lo que de verdad quiero y causar algo en quienes lo leen. La espontaneidad al momento de que te ocurre algo es fundamental y sobre todo llevarlo al papel de inmediato =) Ahora por ej he cambiado de parecer un poco pero bueno.... :P